Las velas de la Cerería Subirà llevan iluminando Barcelona desde 1761. Afirman que es el comercio más antiguo de la ciudad que ha mantenido ininterrumpidamente la misma actividad desde su fundación. Para lograrlo, tres familias han pasado por el negocio para que el oficio haya permanecido intacto durante más de dos siglos y medio. Hoy esa tradición continúa de la mano de Julia Subirà, cuarta generación de la familia y responsable del establecimiento, que ha sabido combinar el legado artesanal con una mirada contemporánea.
Julia cuenta que el negocio nació como un pequeño obrador donde la cera se elaboraba a partir de grasas animales, mucho antes de la llegada de las parafinas o las ceras vegetales. En 1850 se trasladó al local actual, un antiguo comercio de tejidos que todavía conserva parte del mobiliario original, como la espectacular escalera y la decoración inspirada en la elegancia parisina de la época.
Cerería Subirà está a 10 minutos a pie del Hotel España Ocean Drive (755 m), en pleno corazón del Raval.
Jordi Subirà y el barrio Gòtic
Durante décadas, el rostro del negocio fue Jordi Subirà, padre de Julia, que no solo dirigió la cerería, sino que se implicó profundamente en la vida del barrio Gòtic. Presidió la Asociación de Comerciantes de la calle Llibreteria, formó parte de Barna Centre y fue uno de los grandes defensores del comercio histórico barcelonés. Ese compromiso con el tejido comercial sigue formando parte del ADN de la casa. Esa capacidad de adaptación ha ido acompañada de una creciente vinculación con el diseño. La cerería vende en la actualidad piezas de artistas de la talla de Helena Rohner o Jordi Lavanda y colabora con diferentes creadores españoles para desarrollar piezas escultóricas y proyectos a medida. “Lo bonito de una tienda física especializada es que puedes hablar con alguien que entiende muchísimo de lo que está haciendo”, afirma Julia.
De unas miles a 100.000 referencias
La tienda ha evolucionado sin renunciar a su pasado, pero si hace medio siglo apenas ofrecía unas miles de referencias, hoy reúne cerca de 100.000 productos destinados a públicos muy distintos. “Queremos tener velas para todo tipo de ocasiones y clientes”, explica Julia. Desde iglesias que buscan cirios y lamparillas, hasta decoradores, organizadores de eventos, artistas o turistas que desean llevarse un recuerdo de Barcelona. Entre muchos de los delicados productos que ofrecen, destacan las velas inspiradas en la emblemática flor del panot, el dibujo modernista que pavimenta muchas calles de la ciudad y que se ha convertido en uno de sus símbolos más reconocibles.

El valor del comercio de oficio
Para ella, ahí reside el valor diferencial del comercio de oficio frente a la compra por internet: conocimiento, asesoramiento y una pasión que solo puede transmitirse cara a cara. Por eso, la Cerería Subirà es un pequeño archivo vivo de Barcelona, un espacio donde conviven técnicas centenarias, diseño contemporáneo y una forma de entender el comercio que ha sobrevivido a incendios, guerras y transformaciones urbanas sin perder aquello que la hace única: la especialización, la cercanía y el orgullo de pertenecer a un barrio cuya historia también ayuda a conservar.
Cerería Subirà en imágenes
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Cómo llegar a Cerería Subirà desde el hotel
Abrir la ruta a pie en Google Maps (755 m, unos 10 minutos desde Carrer de Sant Pau, 9-11, 08001 Barcelona).