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Dos Palillos, tapas españolas y bocados de Asia en el Raval

Dos Palillos, Barcelona

En 2008, el cocinero Albert Raurich, después de una década como jefe de cocina de elBulli y de convertirse en uno de los cocineros que mejor conocían la gastronomía asiática dentro del universo de Ferran Adrià, decidió abrir un restaurante que rompía con cualquier etiqueta. Junto a Tamae Imachi, copropietaria, sumiller y responsable del Sake Bar, puso en marcha Dos Palillos con una idea tan sencilla como revolucionaria para la Barcelona de entonces: demostrar que las tapas españolas y los pequeños bocados de Asia compartían una misma forma de entender la mesa. “En España hay tapas y en Asia también hay muchas comidas de bocados. Son dos culturas diferentes, pero con algo en común”, resume Imachi.

La historia del restaurante también está ligada a otra de las instituciones que ayudaron a definir la Barcelona más creativa de finales del siglo XX, Vinçon. Fue Fernando Amat, alma de la legendaria tienda de diseño del paseo de Gràcia donde arquitectos, diseñadores y creadores encontraban objetos imposibles de ver en otro lugar, quien puso al equipo sobre la pista del local. También se encargó de la decoración, con la cortinilla que separa la cocina, los escaparates y las lámparas, vestigios de una Barcelona puntera en cuanto al diseño e interiorismo.

Dos Palillos está a 9 minutos a pie del Hotel España Ocean Drive (760 m), en pleno corazón del Raval.

Cocinar desde el conocimiento

Desde el principio, Raurich quiso alejarse de la cocina de inspiración para trabajar desde el conocimiento. “Albert siempre quiere conocer el origen de las recetas. Le encanta la historia del sushi, de la fermentación… profundiza muchísimo”, explica Imachi. Esa curiosidad ha marcado la evolución de Dos Palillos. “Empezamos con recetas originales de Japón, China y otros países de Asia. Luego, con la experiencia, el feedback de los clientes y el paso del tiempo, hemos ido evolucionando”. En la barra asiática, hay un menú degustación que ha ido cambiando con los años. Solo un plato ha permanecido prácticamente intacto desde el primer servicio: la Japo Burger, un pan bao pequeño con una hamburguesa de ternera, pepino con sisho rojo, verde y encurtidos. “Nunca la hemos podido quitar porque a los clientes les gusta muchísimo”.

El Sake Bar

La otra gran aportación del restaurante ha llegado desde la copa. Cuando abrió, el sake seguía siendo un gran desconocido para la mayoría de los comensales. “La gente pensaba que era un aguardiente muy fuerte, pero no. Es una bebida fermentada, como el vino”. Imachi ha dedicado estos años a cambiar esa percepción hasta convertir el Sake Bar en una referencia de esta bebida, que se puede disfrutar con platos a la carta del universo Dos Palillos. “Quería que la gente entendiera qué es realmente el sake”. En el bar se pueden encontrar más de 60 diferentes, todos ellos de la categoría que tiene mayor calidad, los Junmai.

Dos Palillos, Barcelona

Una carta de vinos con la misma filosofía

Su filosofía no termina ahí. También la carta de vinos responde a esa manera de entender la gastronomía. “Quiero presentar a los clientes cómo trabajan los bodegueros y de dónde sale ese vino”. Para Imachi, todo parte del mismo principio: “Comer bien significa productos sanos, que vienen de una tierra sana y de personas que trabajan con respeto”. Una idea que explica por qué Dos Palillos sigue siendo, casi dos décadas después, un restaurante donde la curiosidad pesa tanto como la técnica y donde cada plato cuenta una historia antes incluso de llegar a la mesa.

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Cómo llegar a Dos Palillos desde el hotel

Abrir la ruta a pie en Google Maps (760 m, unos 9 minutos desde Carrer de Sant Pau, 9-11, 08001 Barcelona).

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