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Medias Bonsuccés, un comercio centenario en el Raval

Medias Bonsuccés, Barcelona

Cuando Gemma Comabella, cuarta generación al frente de Medias Bonsuccés, decidió dejar el laboratorio donde trabajaba para hacerse cargo de la tienda familiar, no solo estaba cambiando de profesión, estaba garantizando la continuidad de uno de los comercios históricos de Barcelona. “Cuando mi madre dijo que se jubilaba, yo también me jubilé de mi trabajo”, recuerda. Hace cinco años tomó el relevo de un establecimiento que acaba de cumplir un siglo de vida y que ha sabido evolucionar sin perder el vínculo con el barrio.

La historia del negocio comenzó de manera inesperada. Su bisabuelo, Agustí Comabella, abrió una pequeña relojería, pero durante la Primera Guerra Mundial un error en un envío procedente de Suiza cambió el rumbo del establecimiento. En lugar de piezas para reparar relojes llegaron cajas de hojas de afeitar. “Como no podían devolver el producto, empezaron a venderlas”. A partir de ahí fueron incorporando artículos de perfumería y, con el paso de los años, las medias, hasta convertirlas en la especialidad de la casa junto a pañuelos o pinzas de pelo, entre otros artículos.

Medias Bonsuccés está a 9 minutos a pie del Hotel España Ocean Drive (638 m), en pleno corazón del Raval.

Una calle con historia

El propio nombre del comercio remite a la historia de la ciudad: La calle del Bonsuccés toma su nombre del antiguo convento del Bon Succés y de la Casa de la Caritat que ocupaban este lugar. “Tenían fama de sacar adelante a todos los niños abandonados y de ahí viene el nombre de Buen Suceso”, explica Gemma Comabella. Aunque hoy es una referencia para cualquiera que busque medias y calcetería especializada, la tienda siempre ha mantenido una estrecha relación con el entorno. Durante décadas, la cercanía del antiguo Institut del Teatre convirtió el establecimiento en proveedor habitual de bailarines y compañías escénicas.

Un escaparate para los creadores del barrio

Al mismo tiempo, Gemma Comabella reserva parte del escaparate para dar visibilidad a pequeños creadores del barrio. “Todo el mundo ha sido joven y ha tenido ganas de emprender. Si puedes facilitarles un escaparate, ¿por qué no hacerlo?”, dice. Ese compromiso con la memoria del barrio también se aprecia en la fachada. El rótulo que todavía identifica la tienda fue pintado en los años ochenta por El Mosca, un personaje muy conocido del Raval que había sido artista y al que la madre de Gemma encargó el trabajo cuando necesitaban renovar el letrero. “Hizo varios dibujos en el barrio y esto es lo único que queda de él. Siempre me ha dado pena quitarlo”, explica. Desde entonces, cuando el tiempo lo deteriora, la familia lo repinta respetando fielmente el dibujo original, dándole brillo así a la personalidad del barrio.

Medias Bonsuccés, Barcelona

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Cómo llegar a Medias Bonsuccés desde el hotel

Abrir la ruta a pie en Google Maps (638 m, unos 9 minutos desde Carrer de Sant Pau, 9-11, 08001 Barcelona).

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