El claustro gótico del Museo Frederic Marès, institución que alberga la colección que el escultor reunió a lo largo de su vida, con especial protagonismo de la escultura hispánica religiosa desde la antigüedad hasta el siglo XIX, llevaba años siendo un rincón silencioso del centro de Barcelona. Hoy, además de ser la antesala de uno de los museos más singulares de la ciudad, se ha convertido en un lugar donde poder tomar un buen café, desayunar o hacer una pausa lejos del bullicio que rodea la Catedral gracias al nuevo proyecto de los responsables de Tiberi. Los arquitectos, Helena Fradera y Miquel Ruiz Planella, el director de artes escénicas Roger Vila y la periodista y creativa publicitaria Rocío Iglesias Tejedor crearon el estudio creativo gastronómico Tiberi Club, que en 2023 transformaron en el bar homónimo y que hoy, además, cuentan con este espacio concebido para integrarse en el espacio que lo acoge. Después de tres años al frente de Tiberi, sentían que había llegado el momento de crecer. “Teníamos ganas de abrir un siguiente espacio gastronómico. Nos apetecía dar otro paso más”. Y la oportunidad llegó tras ganar el concurso público convocado por el Ayuntamiento para gestionar este enclave. “Esto es una concesión pública. Hicimos la licitación y ganamos”, explica Miquel.
Tiberi Kiosk está a 11 minutos a pie del Hotel España Ocean Drive (828 m), en pleno corazón del Raval.
Del bar nocturno al kiosko de día
Aunque ambos proyectos comparten filosofía, responden a realidades completamente distintas. “El bar es muy nocturno, está detrás del Apolo, en una zona de clubs. Este es al contrario, es más de día”, Aquí la jornada comienza con el café y continúa con desayuno con bocadillos como el de jamón ibérico, el bikini y una carta breve pensada para comer de manera sencilla.
Un pulmón en el centro de la ciudad
La ubicación condiciona también el carácter del proyecto. “Está en el claustro gótico, en el centro de la ciudad. Es un pulmón”, dice Miquel. Un espacio que, pese a encontrarse en uno de los lugares con mayor afluencia turística de Barcelona, ha conseguido atraer desde el primer día a los vecinos. “Mucha gente que vive por la zona viene a tomarse el café y lo ha hecho suyo”, cuenta satisfecho. “Es un sitio donde quedar con un amigo o con una cita pues es difícil encontrar un sitio así en medio de la ciudad”.
Despensa de barrio
Ese vínculo con el entorno también se refleja en la despensa. La bollería llega cada mañana desde La Colmena, trabajan con la panadería Pa de Kilo y con otros productores próximos. “Era importante para el proyecto también apoyar los negocios del barrio”, reitera Miquel.

En diálogo con el Museu Marès
El diálogo con el Museo Frederic Marès también traspasa las paredes del edificio. “La gráfica tiene que ver con la idea del museo, de los artilugios, de lo gótico…” Incluso algunos platos nacen de tradiciones vinculadas al lugar. Uno de los postres homenajea a L’ou com balla, una tradición catalana que el día del Corpus Christi un huevo vacío “baila” sobre el chorro de agua de una fuente decorada con flores y frutas. En la carta de Tiberi se refleja en el huevo de chocolate y, junto a él, recuperan otra merienda popular catalana: “pan con vino y azúcar.”
Tiberi Kiosk en imágenes
Desliza para ver más fotos








Cómo llegar a Tiberi Kiosk desde el hotel
Abrir la ruta a pie en Google Maps (828 m, unos 11 minutos desde Carrer de Sant Pau, 9-11, 08001 Barcelona).